
En otros tiempos de menor poder adquisitivo y de una situación histórica social realmente dura, cuando llegaban los calores del "infierno" en españa y sobre todo en el centro de la península, eran nueve meses de invierno y tres de infierno, en las tabernas del Toledo de los siglos del xii hasta bien entrado el xx se servía vino, y como se ha citado anteriormente siempre "bajo parámetros" De control de las autoridades, primero de las eclesiásticas que les "arrebataron" a los propietarios musulmanes sus bienes y después
Las municipales o consistoriales, que con sus "normas" mantenían unas formas de qué productos y no se podían mercadear.
En cuanto al vino que se consumía en la ciudad de Toledo en aquellos tiempos cuando llegaba el verano, con sus sistemas de difícil refrigeración dado que la lejanía con las montañas dificultaban el poder traer de ellas nieve o hielo, haciendo así inevitable el consumo del vino a "temperatura ambiente", en el mejor de los casos se inventaban ideas para retener ciertos productos en las cuevas o las partes más bajas de las tabernas o mesones y de alguna forma poder beber con ciertas garantías de frescor.
Llegando los calores los vinos sufren cambios por tener sustancias vivas pudiendo propiciar sabores no muy agradables, por lo que una manera para poder tomar los vinos en aquellos tiempos era haciendo un "derivado" de estos, como por ejemplo lo que hoy se entiende como "sangría" era y es un producto procedente de la mezcla de vinos en evolución, con frutas troceadas y un cierto añadido de miel (o azúcar) que al macerar le daban un sabor más agradable, menos "picado" pudiéndose refrescar con agua. En otras zonas de España esta bebida que hoy se ha industrializado se llama zurra o cuerva.
Los "vermuts" son el gran derivado de los vinos que se iban realmente a perder, y a estos vinos normalmente de color blanco se les añadían sustancias de origen vegetal, desde cortezas hasta hierbas aromáticas, éstas se maceraban junto con el vino, incluso añadiendo algo de alcohol extra que de algún modo aseguraba que no se picasen más, las hierbas aportaban el sabor quizá algo amargo, a la vez agradable.
Con los rigores del verano, quizá en tiempos pasados en Toledo se hacía difícil poder beber vino, pero creo que se consumía mucho más que ahora incluso caliente, en las tabernas que había en la ciudad y hoy en día también se puede tomar vino u otros "vinos" en verano como antaño aunque la realidad, hace que en otra época los vinos fueron para el verano. "Una copa de Samos, bebida a mediodía, a pleno sol (…) es una sensación casi sagrada" (…) De Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar.




