El damasquinado es un arte decorativo con una tradición de origen musulmán que se ha ido transmitiendo de generación en generación a través de los maestros artesanos.
La lenta y trabajosa técnica consiste en rayar el diseño en el soporte (metales como hierro, bronce, acero o cobre), introducir hilo de oro o plata en los surcos y a pequeños golpes de martillo cerrar las hendiduras. Una oxidación consigue la tonalidad negra de la base metálica.
El contraste del fondo negro con los dibujos en oro y plata compone diseños únicos en objetos tan diversos como espadas, platos, broches, joyas e incluso muebles; los estilos en los que se realizan comprenden desde el mudéjar o renacentista hasta creaciones propias de los mismos artesanos.
Ya desde la época romana el acero toledano era conocido, pero es en el siglo XVI cuando su fama adquiere su más alta culminación.
La firmeza del filo y la flexibilidad de la hoja, así como el embellecimiento de la empuñadura con diversas técnicas de grabado o damasquinado, hicieron de las espadas de esta ciudad un arma blanca de célebre reputación.
Actualmente la mayor parte de la producción de espadas va destinada al turismo, la mayoría de las cuales son bellas reproducciones de memorables espadas históricas como La Tizona de El Cid, Excalibur del Rey Arturo o las espadas de Boabdil y Jaime I. También muchas de ellas hoy día, son parte del atuendo que acompaña al vestuario de diversos ejércitos del mundo.
El origen del mazapán en Toledo se atribuye a las monjas del convento de San Clemente; cuando los árabes habían asediado la ciudad, a principios del siglo XIII, el hambre se apoderó del pueblo y las religiosas recurrieron a su despensa para intentar aliviar esta necesidad. Los únicos productos que tenían almacenados eran almendra y azúcar, y con estos alimentos elaboraron una masa que tras su cocción se obtuvo lo que denominaron “pan de maza”.
Hoy en día el mazapán es un producto característico de la época de Navidad, se presenta en forma de figuritas, como caracoles o peces, y su tradición y exquisito sabor lo han convertido en el típico dulce artesano de Toledo.




