
El popular edificio de la Ermita de la Virgen del Valle, concentra una intensa y arraigada devoción hacia dicha imagen, que se manifiesta en una vistosa romería celebrada el 1 de mayo, con una popular concentración festiva en este paraje.
Los bellos zócalos de azulejos que, con los forjados de Julio Pascual, dan al conjunto un aspecto pintoresco que ilustra brevemente un verso, escrito sobre una pieza cerámica de Ruiz de Luna, que dice: “... aunque pequeña me ves soy muy grande como ermita, pues la reina que me habita tiene Toledo a sus pies...” aludiendo a la espléndida vista panorámica que, desde el atrio interior, se divisa.
En la otra orilla se distinguen los molinos del Hierro, ingenios medievales que molieron harina hasta el pasado siglo; o los de Romayla y Saelices en esta otra orilla de la ermita, convertidos en el siglo XIX en central hidroeléctrica, hoy en desuso.




